FINALMENTE ¿A QUIEN ELEGIMOS?
Margot Bremer rscj
Dijo Lino Oviedo que no tendremos elecciones, sino simplemente votaciones. En eso tiene razón, pues nuestra libertad democrática es bastante restringida; por lo menos a nivel de elegir a nuestros representantes para el Gobierno. Pero esto es nada más que la punta de un iceberg: todos estamos convencidos de que no vivimos aquella democracia que soñábamos por la cual luchábamos durante la dictadura y en el marzo paraguayo, con el precio de ser perseguidos, difamados, torturados y hasta asesinados. Frente a las estructuras del actual sistema político-económico, la desesperación de nuestro pueblo se extiende con la rapidez de unos círculos del agua; más aún en un contexto de guerra provocada por ambiciones imperialistas de un gobierno que se presenta al mundo como paradigma de democracia.
Causas principales de nuestra desesperación es la aparente carencia de salidas de esta situación. Lo peor es que cada día tenemos menos claro por dónde hay que empezar para cambiar, pues ya todo está “patas arriba”. A pesar de una mayor conciencia ecológica, a pesar de planificaciones excesivas, a pesar de tantas técnicas que facilitarían la más justa distribución de los bienes nacionales, cada área de la vida social está decayendo día a día: en vez de estadísticas aquí algunas imágenes: las calles están llenas con carteles “VENDO” o “ALQUILO” colgados de casas y edificios. Como hongos de multiplican las casas de préstamos y en vez de ganar plata en los juegos en la Tele, uno puede saldar su deuda familiar. El tamaño de las empanadas queda reducido a un tercio mientras que su precio bajó a la mitad, etc. etc.
Una visión del conjunto de estos signos alarmantes nos puede ayudar a encontrar el problema de fondo. Parece que muchos de los problemas actuales, tanto a nivel individual como a nivel social, han surgido porque ya no nos esforzamos más en visualizar nuestra vida en su totalidad. Somos campeones en analizar con herramientas muy sofisticados cada componente de nuestra convivencia. Y éstos los enfocamos siempre unilateralmente, sin tener en cuenta eventuales efectos colaterales, a veces de más importancia que los buscados. Por causa de esa fijación terca en un solo resultado nos quitamos a nosotros mismos una visión holística. Nos hace ver el mundo por un agujero. Nunca debemos perder de vista la complejidad de las interrelaciones e interacciones sociales. Es demasiado superficial calcular el resultado por simple adición de los aspectos ideológicos, culturales, políticos, sociales, económicos, militares etc.
La pregunta es: ¿cuál sería el núcleo, el caracú, alrededor del cuál se organizarían todos los áreas de nuestra vida? La pregunta tiene relevancia al depositar nuestro voto en las urnas.
Propuesta bíblica para una Visión integral de la vida
La mentalidad del pueblo de la Biblia en sí es sintética y lo expresa en forma simbólica.
1. Encontramos en el Primer Testamento un término hebreo que abarca la el proyecto de convivencia social de todo un pueblo, el pueblo de Israel. Se trata del verbo ebed que significa “servir”; sustantivado es “el que está integralmente al servicio”... ¿ a servicio de qué y de quién? Para la Biblia en primer lugar es una cuestión de relaciones: ponerse al servicio de un proyecto que tiene en común con el otro o los otros. Puede tratarse a la vez del proyecto histórico del propio pueblo o del proyecto del Dios de su pueblo (cf. “Siervo de Yahvé”). Mientras que los dos proyectos se identifican, se trata del mismo servicio. El servicio a su pueblo es el verdadero culto que el Pueblo de Israel debe dar a su Dios. Y ese sueño de convivencia es lo que se celebra en el culto expresamente, sueño tan frágil que continuamente necesita la renovación y el apoyo del espíritu recreador de su Dios, presente entre los que lo buscan. El relato de la Asamblea de Siquem (Jos 24) es un buen ejemplo. En aquella ocasión diferentes grupos culturales (tribus) se constituyen en pueblo de Dios mediante una doble Alianza: Alianza entre los grupos allí presentes y Alianza de esa nueva entidad aliada con el Dios Liberador de todos ellos. Condición sine qua non de cada alianza es el compromiso de servicio mutuo. En aquella asamblea popular, Josué preguntaba a la gente a quien quisieran servir: al dios de sus padres, el que había permitido la explotación y esclavitud de sus antepasados, o a este Dios inaudito en cuyo nombre y en cuya fuerza sus padres posteriormente se habían liberado de aquellos dioses inventados (1). Fue el momento de dar definitiva- y comunitariamente la espalda a las ideologías que justifican explotación y esclavitud. Fue una elección constitutiva de aquel pueblo.
En el Segundo Testamento se traduce ese término hebreo con dos palabras griegas:
§ latreia como “servicio a Dios” en relación con la autoridad divina en el culto y
§ diakonia como “servicio a los demás” respecto al modo de interrelacionarse entre las personas para crear lazos comunitarios.
En griego no se refleja esa sinonomía de “servir a los demás” y de “servir a Dios”. Por eso es importante mantener la interrelación establecida por el Primer Testamento.
2. Pero ebed también significa en hebreo: “esclavo”, esclavitud”. Habían diferentes modos de esclavitud: unos eran los esclavos del sistema faraónico de Egipto, otros, pastores, esclavos de los dueños de tierras que les cobraban altos impuestos por pastar su ganado menor, otros, campesinos, esclavos de reyes de las ciudades-estados cananeos: tenían que abastecer a toda la población urbana con sus productos agrícolas, otros, semi-nómadas independientes, perseguidos por los reyes para someterles al tributo. Todos estos grupos habían salido de una indignante e injusta dependencia socio-económica-política en busca de una “tierra sin mal”. Se liberaron de su situación de esclavos de unos gobernantes que les protegían aparentemente con su “servicio”, pero en realidad se sirvieron de ellos. Aquellos grupos esclavizados sabían liberarse de una ideología que justificaba la injusta explotación, desenmascarando los intereses propios detrás. Sin embargo, optaron por mantener el término “esclavo” para conservar la memoria de su estado de procedencia. Para que nunca vuelvan a aquella situación (“nunca más”), ellos dieron un sentido opuesto a la palabra, apelando a su libertad e independencia conquistadas las que se mantuvieran solamente en un estado de servicio permanente. Ponerse íntegramente al servicio de la comunidad, garantizaría una interrelación comunitaria y solidaria, fundamento para la construcción y reconstrucción de un pueblo. Fue la segunda elección fundamental de aquel pueblo que se constituyó en la diversidad a partir de un NO común a la injusticia y explotación.
3. Todos los textos bíblicos, escritos por el pueblo de Dios para generaciones siguientes, deben entenderse como opción por o contra de Dios: ”Es la cuestión social que se teologiza, y no la cuestión de Dios que se seculariza” (2). Núcleo de esta transformaciones es el cambio de las esferas de la acción socio-política, a la esfera teopolítica (3). Este “cambio de paradigma” signifiica: en vez de divinizar al rey en sus funciones de legislar y juzgar (lo más sagrado en una convivencia verdaderamente humana) ley y justicia quedan vinculados directamente a Dios siendo así “rey” de la nueva sociedad. Es un concepto radicalmente nuevo: se da culto a su Dios siguiéndole por sus leyes y sus juicios en la convivencia humana. Israel dio un paso totalmente alternativo al transponer la justicia de la esfera política a la teológica. Fue la tercera elección de Israel en su fundación de un pueblo en justicia y libertad.
Sociedad en estado permanente de renovación...
1. Favorecidos por la desintegración del imperio de Egipto y del sistema de las ciudades estados en Canaan (desde 1200 a.C.), diversos grupos que se habían liberado de la dependencia y de la esclavitud, se asentaron en los cerros de Judá. Con las alianzas (entre ellos y con su Dios Liberador, cf. arriba), crearon otro cambio de paradigma: en vez de una unidad en la uniformidad consiguieron la nueva unidad en la diversidad de sus culturas y autonomías. Creían que otro mundo era posible (4)
2. 2. Jesús renueva aquella sociedad alternativa de la que soñaba aún su pueblo sobre estos fundamentos válidos por ser lo más humanos y por lo tanto por ser de Dios. Comienza desde chico con doce hombres sencillos, soñadores de una sociedad alternativa. Jesús veía los pobres en su pueblo. Sabía que “siempre iban haber pobres”, es ley de vida en cualquier convivencia humana. Pero no quería dar soluciones al problema de la pobreza creando comedores, fuentes de trabajo, entrega de tierras etc. Sino él era paradigmático: a partir de pequeños episodios, intentaba recuperar el sentido comunitario de su pueblo, sacarles de una lucha por la sobre-vivencia individualista para llevarles a la participación, a la iniciativa comunitaria, comenzando con gestos y actos muy pequeños, a su alcance. Ejemplos son compartir el pan, hacerle preguntas, hacer comparaciones entre él y las otras autoridades, etc. No quería ganar su simpatía para que le eligieran, sino estaba desinteresadamente a su servicio, quería llevarles hacia más plenitud de vida, quería capacitarles para ser más comunitarios, solidarios, corresponsables. Les abría horizontes nuevos, les devolvía sus antiguas herramientas de discernimiento para poder optar, poder elegir responsablemente. Cuando las cosas se complicaron, no buscaba alianzas con sus enemigos, no se quitó la ropa en público para demostrar su “transparencia” más bien él mismo se hizo transparente junto con su ropa (transfiguración) para indicar que aquí se trata de mucho más que de una de las mil propuestas “guaú” que quedan en el opa reí. El testimonio de una vida comprometida como la suya hasta el fin nos ayuda elegir su propuesta de convivencia como la más humana y auténtica.
Habrá un día en que todos levantamos la vista.....
Estamos profundamente decepcionados de nuestro Gobierno, tanto de los parlamentarios como de los ministros y del presidente. Hemos percibido como la corrupción desde arriba, está bajando a los últimos rincones de la población
Única esperanza de un cambio es desde nosotros mismos, desde abajo. Quizás llega el día en que nos hemos cansado de tal manera, que, ya asqueados de tanta corrupción, nos levantaremos contra ese sistema a partir de un cambio de paradigma creado por nosotros. Resistir contra un ambiente aún corrupto es ya comenzar con esta audaz novedad desde la casa chica hacia la casa grande. Vivir la alternativa a nuestro alcance pequeño como el pueblo de Israel y Jesús nos enseñaron, es el comienzo de lo grande, uniéndonos con otros que buscan lo mismo y haciendo alianzas con aquellos poderosos que comparten nuestro sueño (cf. libro de Ruth). Si todos los necesitados nos juntáramos y organizáramos para transformar “mi” problema en “nuestro” problema, sería más probable resolverlo. El día que seamos mayoría, podremos elegir a uno entre nosotros, que sea nuestro representante, “nuestro candidato”. Entonces no habremos elegido a uno que nos va a traicionar, sino finalmente habremos elegido a uno “nuestro”. Será el momento en que demostramos que somos verdaderamente libres, pues nos hemos elegido nuestro propio sueño.
Notas:
1 llama la atención que la palabra ebed = servir, sale unas 19 veces dentro de nada más que 15 versículos en este texto, cf. Jos 24,14-29.
2 Ulrich Duchrow: Alternativas al Capitalismo Global extraídas de la historia bíblica y diseñadas para la acción política, Quito, 1998, p.151
3 cf. Jan Assmannn: Politische Theologie zwischen Ägypten und Israel, Bonn 1992, p.64
4 cf. Foro Mundial de Porto Alegre 2003. Tuvieron la audacia de querer vivir una“sociedad de contraste”
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