¿Qué es el Buen Vivir?

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Lunes, 15 de Diciembre de 2014
 

Margot Bremer rscj

Hoy el término de Buen Vivir está en boca de todos, de manera que ya se está desvirtuando antes que se conozca su verdadero significado. En el internet se anuncia tarjetas de crédito del B.V., tarjetas de turismo del Buen Vivir. También el partido marxista-leninista, por lo menos en Ecuador, actualiza sus parolas con el B.V. al decir que el B.V. solo se garantiza con la revolución. También nuestro presidente de la República usó el término del B.V. cuatro veces en su discurso ante la asamblea en la ONU el 21 de septiembre de este año.

¿Qué entonces es el Buen Vivir? Es una propuesta, una utopía, un proyecto diferente de convivencia que nació hace miles de años en estas tierras de América Latina. No viene de un gobierno moderno, sino de los pueblos originarios de este Continente Abya Yala y ha sido acogido como fundamento en sus nuevas Constituciones políticas, por Ecuador 2008 y por Bolivia 2009, dos países con población mayoritariamente indígena.

2. ¿En qué consiste el Buen Vivir?

a.Los aymara lo llaman Suma Qamañay aquí queremos presentarles la definición del aymara David Choquehuanca ya citado arriba. Suma significa plenitud, excelente, sublime y quamaña vivir, convivir, estar siendo. Para Choquehuanca, el Buen Vivir es una alternativa auténtica de la sociedad actual: En vez de competir se busca el compartir, en vez de consumir se busca vivir dignamente de lo necesario, en vez de acumular individualmente se busca una justa repartición y distribución del bien común. Se busca un Buen Vivir para todos en vez de un vivir mejor de algunos. Se basa en códigos antiquísimos de las culturas andinas  que dicen: no robes, no seas flojo, no mientes, códigos recogidos también en la Constitución Política de Bolivia de 2009.

Además tiene cuatro principios fundamentales: 1. saber escuchar a los seres humanos y a la Madre Tierra, para aprender y cambiar. 2. Saber compartir es saber distribuir la riqueza equitativamente, es saber dar para saber recibir (reciprocidad). 3. Saber vivir en complementariedad, especialmente con la Pacha Mama. 4. Saber alimentarse y festejar en las fiestas verdaderas que sugiere la Madre Tierra con sus ciclos. 5. Saber comunicarse, entrar en diálogo, en donde más que resolver conflictos, reconstruir el equilibrio interrelacional dentro de la comunidad. 6. Saber trabajar, pues trabajar es aprender a crecer, es caminar, aquí se retoma el pensamiento ancestral de considerar el trabajo como felicidad y fiesta.

En síntesis para los aymara el Buen Vivir significa saber vivir armónicamente en comunidad, complementándose mutuamente entre los seres humanos y la naturaleza de la cual forman parte (Agenda l.a. p.92). En esta cosmovisión, el centro no es el ser humano (nuestro  antropocentrismo), sino la vida misma; se podría hablar de un “biocentrismo”, y a partir de esta nueva visión cósmica de la vida, deberían ser transformados otros términos más como por ejemplo, “democracia” en “biocracia”, “Derechos Humanos” en “Derechos humanos y derechos de la Naturaleza”, “profeta del pueblo” en “profeta de la Vida” (DA 472), etc.

Es una propuesta global en la cual todo está interrelacionado y en equilibrio. Lo económico no está aislada de las demás áreas de la vida humana ni tiene la máxima prioridad, sino está estrechamente interrelacionada con lo ético, lo espiritual, lo político, lo filosófico, lo social, lo ecológico, lo económico-financiero. Verdaderamente parece una alternativa al sistema actual.

 

b.Los pueblos quechua en Bolivia/kichwa en Ecuador, hablan del Sumak Kawsay ; sumak tiene el mismo sentido que en aymara y kawsay significa vida, ser estando; es decir, se trata del proceso hacia una vida en plenitud, una vida en equilibrio material y espiritual; lo sublime se expresa en la armonía, un equilibrio interior y exterior de la comunidad. El boliviano Fernando Huanacuni insiste mucho en lo procesual del Buen Vivir al declarar que“es el camino y horizonte de la comunidad, alcanzar significa saber vivir y convivir; saber vivir implica estar en armonía consigo mismo, y de ahí sabrá relacionarse y convivir con todas formas de existencia. La sabiduría profunda del Buen Vivir está en el descubrimiento y reconocimiento de que todo está interrelacionado, interconectado e interdependiente” (Agenda l.a.p.24). Vivir Bien o Buen Vivir es vivir en armonía con la naturaleza, en armonía con los ciclos de la vida, en armonía con la historia, reconociendo y colaborando con la llegada de la época actual del Pachakuti, época del reordenamiento de la vida y del cosmos, en armonía con los ritmos de la revitalización de las fuerzas naturales, y con el saber que el deterioro de una especie es el deterioro del conjunto. Esencialmente es el horizonte  de reconstituir la vida, no solamente el poder político, social, jurídico o económico a nivel humano. Para llegar a este horizonte hace falta identificarse como hijos de la Madre Tierra, hijos del cosmos: “somos vida” dice Huanacuni (ibid.).  En nuestro calendario del Buen Vivir 2012 hemos señalado doce valores importantes para el Buen Vivir en la comprensión quechua, a saber: la reciprocidad, solidaridad, complementariedad que se dan y se renuevan constantemente en las interrelaciones entre las diferentes formas de vida, la estrecha vinculación con la Madre Tierra que ya mencionamos para formar no solamente una comunidad humana sino una “comunidad de vida”, otros dicen una “comunidad cósmica”. El equilibrio y la armonía  que se garantiza en la equidad de relaciones y (abolición de las categorías de superior e inferior, del racismo, de privilegios a los poderosos, etc.) Para eso hace falta el reconocimiento de la diversidad existente (la biodiversidad incluye también a la diversidad humana a nivel de culturas, genero, generaciones, profesiones, saberes, etc. que incluye el reconocimiento de la propia especifidad y de los propios límites para abrirse al otro en reciprocidad enriqueciendo y complementando-se mutuamente. Esta forma de convivencia no funciona de manera piramidal jerárquica como la nuestra sino se realiza en una organización circular en una gran interdependencia. Todo eso precisa una gran espiritualidad que sea descentralizada del YO y centralizada en un NOSOTROS incluyente, que abarca toda clase de vida, es un cambio radical de mentalidad, lo contrario de lo que nos quiere imponer el sistema neo-liberal. Implica la reconstitución de toda una cosmovisión y con ella la de la identidad propia.

¿El Buen Vivir es una Alternativa a nuestra sociedad?

Un no indígena como el teólogo indigenista Pablo Suess, de origen alemán pero viviendo en Brasil ya muchas décadas, valora la propuesta del Buen Vivir de los pueblos originarios como auténtica alternativa al “desarrollismo de las economías mundializadas. Lo reconoce como alianza de diferentes culturas y múltiples sectores, dispuestos a construir nuevas relaciones sociales sobre la base de una nueva relación con la naturaleza” (Agenda l.a. p.42). Efectivamente las dos naciones Bolivia y Ecuador, se declaran Estados multinacionales y han tomado el Buen Vivir como fundamento en sus recientes Constituciones políticas (Ecuador 2008 y Bolivia  en 2009).  Esta utopía viene de los países pobres, en ella “resuena la causa universal y la crítica de los que no se conforman con el mundo así como  es”, afirma Pablo Suess (ibid). Efectivamente desde el año 2000 los FSM que convocan a los buscadores de alternativas, especialmente a los movimientos sociales, con el lema “Otro mundo es posible”. En uno de ellos, el de Belém/Amazonía, fin de enero 2009, a partir del gran crash financiero en 2008, se discutía mucho el problema de la crisis en todos los niveles, abarcando a todos mediante el término “crisis civilizatoria” y declarándola en “crisis terminal”, los indígenas de nuestro Continente Latinoamérica, que formaron en este evento una cuarta parte de los participantes, se levantaron diciendo que está era nuestra crisis, no la de ellos, aunque estén profundamente afectados por la misma. Pero ellos iban a compartir con nosotros su proyecto milenario del Buen Vivir. Fue un momento histórico en que después de más de 500 años de colonización ellos nos propusieron una solución a nuestros problemas. En este momento se cumplía la palabra de Pa´í Meliá quien hace décadas ya profetizaba que los Indígenas no son nuestro problema sino la solución de nuestros problemas.

“En la historia humana”, dice Pablo Suess, “lo radicalmente nuevo, revolucionario y mesiánico es siempre gestado en la periferia y en las fronteras de los imperios” (Agenda l.a. p.44). El primer desafío para aceptar esta alternativa es reconocer su procedencia: no viene de arriba sino de abajo.

No se trata volver miles de años atrás, al pasado, ni de imitar un modelo de convivencia de las culturas andinas, sino preguntarnos por sus potencialidades hoy día. Para emprender esta tarea transformadora debemos inspirarnos en sus valores humanizantes y humanizadores.

3. El Buen Vivir es para todos y  reaparece en Momento oportuno

Constatamos que el Buen Vivir proviene de un sector marginado de la sociedad latinoamericana, de los indígenas, en concreto los pueblos andinos y se está  haciendo conocido en un momento histórico de gran  crisis. Estamos descubriendo muchas disonancias e incoherencias en nuestra civilización, hay

 

 

 

 

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